El 17 de septiembre de 2026, Pablo Pedrosa, responsable de cuentas clave de MyTower, participó en la mesa redonda «Automatización y robotización en logística: del almacén a la entrega», organizada en el marco de la jornada técnica #LogisticsTrends, en MIOTI, Madrid.
Organizada por CITET, socio de MyTower, esta jornada se centró en la inteligencia artificial, la automatización, la robotización y los gemelos digitales aplicados a la distribución de mercancías.
Moderada por Enrique Sánchez, de CITET, la mesa redonda contó también con la participación de Fran Magdalena, directora general de Tookane, y Aitor Madoz, director de Operaciones Globales de UNOde50.
MyTower es un grupo europeo especializado en la ejecución de la cadena de suministro, que agrupa a varias empresas expertas en transporte, visibilidad y digitalización logística, entre ellas TDI, que cuenta con una sólida presencia en el mercado español.
Ante el entusiasmo que ha suscitado la inteligencia artificial, Pablo Pedrosa ha defendido una visión pragmática. En su opinión, la tecnología solo genera valor cuando se basa en procesos claramente definidos y en datos fiables. Y no todo lo que se puede automatizar tiene por qué automatizarse necesariamente.
Para ilustrar su argumento, comenzó su intervención con una metáfora cinematográfica:
«La logística de una empresa es como *Pulp Fiction*. Se ven procesos que nadie entiende y que parecen no tener ninguna relación entre sí. Pero cuando uno toma distancia para observar el conjunto, todo cobra sentido: están interconectados y crean un sistema que funciona muy bien».

Proceso, datos y decisión final del cliente
Para Pablo Pedrosa, la automatización se basa en dos requisitos previos: un proceso definido y datos aprovechables.
«Se necesita un proceso definido y datos. Con un pedido, un destino, una tarifa y unas normas objetivas, el sistema puede asignar automáticamente un transportista», explicó.
Antes de matizar: «Es posible, pero no tiene por qué ser deseable».
En concreto, se refirió a proyectos de clasificación arancelaria en los que los clientes prefieren que la inteligencia artificial formule recomendaciones en lugar de tomar las decisiones por sí misma.
«En definitiva, se trata de disponer de una herramienta capaz de automatizar ciertas tareas cuando se desee, y de no automatizarlas cuando no se desee.»
Este enfoque pone de relieve la importancia de mantener el control sobre los procesos y de dejar que sean las propias empresas las que elijan el nivel de automatización que mejor se adapte a sus necesidades.
Alertar no significa resolver
En cuanto a la evolución de las torres de control logísticas, Pablo Pedrosa ha hecho hincapié en una distinción fundamental: señalar un problema no equivale a resolverlo.
Los agentes de inteligencia artificial ya permiten transmitir información en tiempo real sobre el desarrollo de las operaciones. Sin embargo, confiarles la resolución autónoma de incidentes sigue planteando dudas, sobre todo en entornos no controlados en los que existen limitaciones físicas.
Para ilustrar esta limitación, puso como ejemplo una avería en un vehículo durante una ruta de reparto urbano:
«Si una furgoneta se avería y se envía un correo electrónico a todo el mundo para anunciar que el paquete llegará con 30 minutos de retraso, ¿es eso realmente una solución? La verdadera solución habría sido que el paquete llegara a la hora prevista.»
En una situación así, hay que identificar los pedidos transportados, determinar qué otro vehículo podría hacerse cargo de la ruta o valorar si es mejor esperar a que se repare.
Todas estas decisiones requieren una comprensión global de las operaciones y de sus limitaciones.
Para Pablo Pedrosa, las decisiones operativas más complejas deben seguir siendo objeto de una validación humana.
Considera que «siempre hará falta alguien que supervise o valide» estas decisiones.
Según él, solo se podrá plantearse una automatización total cuando los procesos de toma de decisiones se hayan estandarizado lo suficiente.
Clientes cada vez más exigentes y plazos cada vez más ajustados
Al ser preguntado sobre la evolución de las expectativas de las empresas, Pablo Pedrosa recordó que las necesidades fundamentales de los clientes no han cambiado realmente en los últimos quince años.
Siempre buscan «una solución que funcione y que resuelva sus problemas».
Por el contrario, su nivel de conocimientos y sus exigencias han evolucionado considerablemente, al igual que la presión para acelerar los proyectos y acortar los plazos de implementación.
Sin embargo, esta búsqueda de la rapidez puede resultar contraproducente cuando lleva a descuidar aspectos que, sin embargo, son esenciales para el éxito de un proyecto.
Pablo Pedrosa ha advertido así del riesgo de que algunas iniciativas nunca lleguen a despegar realmente, al no haberse tenido en cuenta todos los parámetros necesarios desde su concepción.
Automatización y empleo: una transformación social y estructural
En la mesa redonda también se abordó el impacto de la automatización en el empleo y la evolución de las profesiones del sector logístico.
Para ilustrar la magnitud de esta transformación, Pablo Pedrosa comparó la situación actual con la llegada de la imprenta:
«Es como presentar la imprenta a un grupo de copistas».
Según él, la automatización provocará una reducción de determinados puestos de trabajo y obligará a la sociedad a reinventarse, tanto en el plano social como en el estructural, con transformaciones cuyas consecuencias aún es difícil imaginar en su totalidad.
No obstante, ha recordado que el trabajo físico y el discernimiento humano seguirán siendo indispensables en muchas situaciones.
En concreto, puso como ejemplo un supermercado equipado con un almacén automatizado que entregaba los yogures y el queso en bolsas separadas.
Un ejemplo revelador: automatizar un proceso no significa necesariamente que este sea más eficaz o más sostenible.
En conclusión, Pablo Pedrosa reafirmó la necesidad de preservar el papel del ser humano en las organizaciones:
«Detrás de todo esto hay personas. Hagamos lo posible para que esas personas sigan siendo importantes y para que su trabajo perdure, ya que hay cuestiones que la tecnología no podrá resolver».
Acerca de MyTower
MyTower es un grupo europeo especializado en la ejecución de la cadena de suministro, que agrupa a MyTower, TDI, Winddle y Belharra e-SCM.
En conjunto, estas empresas comparten un objetivo común: crear una cadena de suministro conectada de principio a fin, gestionada en tiempo real, inteligente y predictiva.
Su plataforma integrada abarca todos los procesos, desde la colaboración con los proveedores hasta la entrega final, pasando por el comercio internacional, la gestión aduanera y el transporte.