La huella de carbono resultante de las actividades logísticas es una de las principales preocupaciones de la actual crisis climática. Para las empresas, esto significa replantearse algunas o todas sus prácticas. ¿Cuáles son las distintas estrategias y herramientas eficaces para reducir la huella de carbono de su logística? Desde el software de medición hasta el uso de energía baja en carbono, pasando por los métodos de compensación e inserción, echemos un vistazo a las soluciones que funcionan.

La importancia de disponer de datos fiables y uniformes
Una de las primeras soluciones para reducir la huella de carbono de su logística es disponer de datos de transporte unificados y normalizados.
Sin embargo, los datos suelen ser suministrados por varios transitarios, lo que dificulta su comprobación y consolidación. En consecuencia, la información básica como el peso bruto, el origen, el destino y el modo de transporte es a veces incoherente.
Opte por un software de medición
Hay que tener en cuenta que el cálculo de las emisiones de carbono es una etapa posterior, es decir, posterior a la realización del transporte. No obstante, es una prioridad, ya que proporciona los datos coherentes y precisos necesarios para la modelización y la optimización.
El uso de un sistema de gestión del transporte (TMS) facilita la recopilación y estructuración de los datos, vengan de donde vengan y sea cual sea su formato. Con un sistema de este tipo, los datos son uniformes y accesibles, lo que elimina la necesidad de buscar entre datos dispersos de los transitarios.
Al mismo tiempo, un TMS permite utilizar una metodología fiable para calcular las emisiones de CO2 e integrar este cálculo automáticamente. En otras palabras, toda la fase de preparación de la información en la que se basa el cálculo ya está lista.
Si no hay MSD, hay dos escenarios posibles:
- O bien el propio expedidor consolida los datos de transporte y calcula sus emisiones directas e indirectas de CO2, siendo estas últimas mucho más difíciles de obtener.
- O bien los transitarios facilitan los datos de emisiones de sus respectivas actividades de transporte.
En ambos casos, el riesgo de error es muy alto. Pero para reducir las emisiones de carbono, la precisión es esencial.
Los distintos niveles de optimización
La optimización de la huella de carbono en la logística puede abordarse desde tres ángulos:
1. Básico: comparando los modos de transporte. Se trata deexaminar el transporte aéreo, marítimo y por carretera para seleccionar automáticamente la opción más virtuosa en términos de emisiones de CO2.
2. Intermedio: el objetivo en este caso es reducir las emisiones evitando el transporte en vacío. El TMS ayuda a consolidar los pedidos y las entregas en función de diversos parámetros como el volumen, la fecha de recogida, el tipo de producto y el tipo de camión o contenedor.
3. Avanzado: combinando el TMS con motores de optimización de rutas, los cargadores pueden guiar a los transitarios en la elección de las mejores rutas y pueden considerar opciones multimodales desde la fase de licitación.
Energía baja en carbono
Elegir fuentes de energía bajas en carbono para vehículos y buques es esencial para reducir la huella de carbono de la logística.
Esto incluye el uso de :
- Camiones de hidrógeno
- Camiones eléctricos
- Biocarburantes para el transporte marítimo
- Combustibles de aviación sostenibles, etc.
En cuanto a los vehículos pesados propulsados por hidrógeno para largas distancias, los fabricantes prevén que estarán en el mercado entre 2025 y 2027, es decir, mañana mismo. La Comisión Europea, por su parte, prevé 60.000 camiones de este tipo en las carreteras de aquí a 2030. Los aviones, por su parte, se enfrentan a un gran problema: la parafina es tres veces más barata que el SAE.
Compensación vs. Inserción
Cuando se trata de reducir o compensar las emisiones de carbono generadas por la logística, pueden aplicarse dos estrategias distintas: la compensación y la inserción. La elección entre una y otra depende a menudo de los objetivos y prioridades medioambientales de la empresa en cuestión.
Compensación
Se trata de compensar las emisiones de carbono invirtiendo en proyectos de secuestro de carbono: reforestación, plantación de árboles, captura y almacenamiento de carbono u otras iniciativas para eliminar o reducir la cantidad de CO2 de la atmósfera.
Este planteamiento permite a las empresas tomar medidas inmediatas para compensar su huella de carbono, aunque no puedan reducir directamente sus emisiones. Sin embargo, existen dudas sobre la eficacia real de algunos proyectos de compensación, así como sobre la sostenibilidad y permanencia del secuestro conseguido.
Inserción
Aquí, en cambio, las empresas actúan directamente sobre la huella de carbono dentro de las propias actividades de transporte. En lugar de limitarse a compensar las emisiones, este planteamiento pretende reducirlas en origen aplicando prácticas más sostenibles y ecorresponsables.
Esto significa :
- Elegir combustibles más limpios
- Optimizar las rutas para reducir la distancia recorrida
- Adoptar modos de transporte más eficientes desde el punto de vista energético
- Mejorar la eficiencia energética de los vehículos de transporte
Por tanto, la inserción tiene un impacto más inmediato en las emisiones, de modo que puede cumplir sus objetivos de sostenibilidad a largo plazo.
Por supuesto, la elección entre la compensación y la inserción depende de muchos factores, como los recursos financieros disponibles, los objetivos medioambientales y las limitaciones operativas..... -. Pero es posible combinar ambas estrategias para conseguir resultados a corto plazo mediante la compensación y cambios estructurales a largo plazo mediante la inserción.
Ante la emergencia del cambio climático, que exige a las empresas grandes esfuerzos, la logística debe encontrar soluciones. Entre ellas, la integración de un TMS que automatice el cálculo de las emisiones de carbono es esencial. Porque es gracias a esta información consolidada que la reducción del CO2 se convierte en una realidad.